En las Escrituras mesianísticas o Brit Hadasha se hace referencia a Gehena 12 veces. En cinco ocasiones la palabra está relacionada con fuego. Los traductores han vertido la expresión griega ge′en·nan tou py·ros′ “fuego del infierno” (VV [1904], VM, VP, TA), “fuego infernal” (BC, PB, Scío), “infierno de fuego” (FS, VV [1977]), “llamas del infierno” (BD), “fuego del quemadero” (NBE), “gehenna de fuego” (BJ, NC [1970; 1972], Str) y “fuego de la gehenna” (EMN [1980]).
Antecedentes históricos: El valle de Hinón (Guei-Hinnom o Gehnena) estaba fuera de los muros de Jerusalén. Por un tiempo fue un lugar de adoración idolátrica, incluso de sacrificio de niños. En el primer siglo el Gehena se utilizaba como el incinerador para la basura de Jerusalén. Al valle se arrojaban cadáveres de animales para que los consumieran las llamas, a las cuales se añadía azufre para ayudar la combustión. También se echaban al Gehena cuerpos de criminales ejecutados, a quienes se consideraba indignos de ser enterrados en una tumba conmemorativa. Por eso, en Mateo 5:29, 30, Yahoshúa habló diciendo: “Si tu ojo derecho te hace pecar, ¡arráncalo y échalo de ti! Mejor es que se pierda una parte de ti, que todo tu cuerpo sea echado en el Guei- Hinnom. Y si tu mano derecha te hace pecar, ¡córtala y échala fuera! Mejor es que se pierda una parte de ti, que todo tu cuerpo sea echado en el Guei-Hinnom. que ‘todo el cuerpo’ de uno fuera arrojado al Gehena”. Si el cuerpo caía en el fuego que ardía constantemente, era consumido, pero si caía en un rellano del profundo barranco, su carne putrescente era infestada de los gusanos o las cresas siempre presentes (Mar. 9:47, 48). No se lanzaba a humanos vivos en el Gehena; así que no era un lugar de tormento consciente.
En Mateo 10:28 Yahoshúa aconsejó a sus oyentes que “No teman a los que matan el cuerpo, porque no tienen poder para matar el alma. Por el contrario teman al que puede destruir ambos, cuerpo y alma en el Guei-Hinnom.”¿Qué quieren decir esas palabras? Notemos que ahí no hay ninguna mención de tormento en las llamas del Gehena; más bien, él dice que ‘temamos al que puede destruir en el Gehena’. Al referirse por separado al “alma”, Yahoshúa enfatiza ahí que Elohím puede destruir todas las perspectivas de vida de una persona; de modo que no hay esperanza de resurrección para ella. Entonces, las referencias al ‘Gehena ardiente’ tienen el mismo significado que ‘el lago de fuego’ de Apocalipsis 21:8, a saber, destrucción eterna, o “muerte segunda”. S.LL.M.